28 abril 2013

Incertidumbres del futuro marcando el presente


Entender el significado de la parte y el todo
Conocer sus límites desde la razón
Saber situarte a tí mismo con objetividad
Defender aquello que amas sin piedad

Son grandes paradigmas con los que lidiamos cotidianamente
Muchos de los cuáles no tienen una respuesta absoluta
Siendo la objetividad relativa a la moralidad
Cada uno escoge y acepta aquello por lo que desea luchar
Nadie amortiguo el camino ni labró los hoyos del destino

La propia aceptación de los márgenes de cada individuo
marca la ética a la que hacemos alusión
la fuerza por la que vivimos
el instante en el que decidimos terminar
poner punto y final a aquello por lo que creímos

Simples y vanas decisiones marcan el camino
algunos creerán que son fruto de la casuística
otros fruto del destino que alguien decidió
mientras, el tiempo sigue adelante impasible

La elección es individual, la consecuencia colectiva
Para algunos el tiempo no fue creado para pensar,
éstos siguen la doctrina de la fe,
un tercero razona por ellos su camino.

Otros hemos decido razonar,
ahogar un soplo de existencia, tarea indispensable
establecer un rumbo con paradas y estaciones
determinar tu llegada y un posible alternativa.

Ahora bien, quién sabe cuál sería la elección correcta.
Cómo sabemos que la libertad implica dificultad.
Quién sabe distinguir pragmáticamente libertinaje.
Cuántas historias debemos barajar antes de encontrar la verdadera independencia
Es posible la real auto elección?
Llamamos astutos a quién se detienen
o bien a aquellos que deciden no consumir su tiempo en construir caminos sin salida.

No hay preguntas sin respuestas,
hay preguntas erróneas
o respuestas mal formuladas

1 comentario:

A. dijo...

HASTA PRONTO

Hay diferentes tipos de despedidas: amargas, inevitables, necesarias, inútiles, afables…Todo depende del prisma con el que se miren y la redundancia que cada uno le atribuya.
Yo me inclino por la necesidad de aportar un punto y aparte a un capítulo de nuestras vidas.
Todos aguardamos el "fueron felices y comieron perdices", aún y sabiendo que la realidad es mucho más complicada, es lo que nos enseñan desde que tuvimos capacidad de razón.

Tantas cosas quedaron en el tintero; sueños por cumplir, objetivos que alcanzar, sentimientos por expresar, palabras que suprimir, acciones por desempeñar, gestos que olvidar, atributos que descubrir, actos que realizar. La lista es infinita, cada uno tendrá sus prioridades aún no por ello implica que algún día tengan, necesariamente, que ser alcanzadas.

Las metas son puntos de partida, aunque no siempre de llegada. Siempre pensé que, el camino determina la llegada. Considero que el mayor premio no es llegar donde uno se propone, sino la fortuna que aporta dicha persecución. Por todo aquello que vivimos y nos queda por vivir.

Al formar parte de esta sociedad estamos obligados a participar en ella de manera activa. No debemos rendirnos en la búsqueda de nuestro objetivo, incluso aunque éste proceda de una fábula. La posibilidad de hacerla real dependerá de nosotros mismos. En la realidad vivimos, y durante un largo periodo, perfectos fueron días, cuando nadie más que nosotros éramos capaces de parar el tiempo. Donde un camino asolado marcaba el norte. No importaba el lugar, sino la compañía.

Incapaz seré de olvidar todos los momentos, sentimientos y vivencias. Ahora un nuevo barco ya partió, hora de elegir. Coger el timón y navegar, aún y con posibilidad de naufragar o dejar que el oleaje decida donde nos deparará el destino. Tal y como ya dije, es hora de alzarse, de participar, de evitar desdichas y remordimientos venideros.

Soy totalmente consciente que las frases son palabras con significado para aquel capaz de entenderlas, y que de ahí a llevarlas a cabo hay un gran lapso. Yo digo que depende de cada uno y de las ganas que le ponga. Vida solamente hay una. Espero poder sentarme frente a ti y mantener una amistosa charla de vez en cuando.

Por aquel tiempo en que crecimos y evolucionamos juntos, vimos y vivimos las cosas des de un mismo prisma y alcanzábamos un mismo propósito. Me invade un eterno sentimiento de gratitud y retribución.

"No podemos escoger de donde venimos, pero podemos escoger hacia donde vamos desde allí." (Chbosky, 1999)